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Política

Brecha de bienestar persiste para grupos vulnerables sin redes de apoyo

La falta de redes familiares y comunitarias profundiza la desigualdad en México, dejando a sectores desprotegidos fuera del alcance de los programas sociales actuales.

Redacción El Sextante
Foto: diario-octubre.com

En México, la estructura del bienestar social enfrenta un desafío estructural persistente: la atención de quienes carecen de una red familiar sólida. A pesar de los diversos programas sociales implementados por la administración federal, los ciudadanos que viven en aislamiento social enfrentan mayores obstáculos para acceder a los servicios básicos de salud, alimentación y seguridad social. Esta realidad evidencia que la política pública, centrada en transferencias directas, a menudo no logra permear en los hogares donde la ausencia de soporte emocional o logístico impide el trámite de los apoyos gubernamentales.

Especialistas en desarrollo social señalan que, si bien los programas de la Secretaría de Bienestar han logrado una cobertura amplia en términos nominales, la población en condiciones de vulnerabilidad extrema requiere un acompañamiento más personalizado. Aquellos individuos que no cuentan con un entorno familiar cercano a menudo se ven imposibilitados para cumplir con los requisitos administrativos o el seguimiento necesario para sostener su afiliación a sistemas como el IMSS-Bienestar. El aislamiento, en estos casos, se traduce en una barrera de acceso que el Estado aún no ha logrado derribar mediante la ventanilla única de atención.

La situación se agrava en las zonas con alta dispersión geográfica y en las periferias urbanas, donde la precariedad económica se combina con la soledad. En estas regiones, el tejido social se ha debilitado, dejando a personas mayores y a individuos con discapacidad en una situación de indefensión crítica. Las autoridades han reconocido, en diversos foros, que la política de bienestar debe evolucionar hacia un modelo que identifique proactivamente a quienes se encuentran fuera del radar institucional, superando la dependencia exclusiva de la autogestión del ciudadano.

Para revertir esta tendencia, se han planteado propuestas desde el ámbito académico y social enfocadas en la creación de brigadas comunitarias permanentes. El objetivo sería transformar la asistencia social de un esquema de entrega pasiva de apoyos a uno de intervención directa en territorio. Estas brigadas buscarían detectar a los grupos más aislados para facilitarles el acceso a trámites y servicios de salud, garantizando que el presupuesto público llegue efectivamente a quienes, por su condición personal, no pueden acudir a los centros de atención por sus propios medios.

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