Gobierno de coalición acuerda decreto de vivienda tras presiones sociales en España
El PSOE y Sumar han alcanzado un consenso para impulsar el decreto de vivienda, buscando responder a la creciente movilización ciudadana y a la urgencia habitacional.

El Partido Socialista Obrero Español y la coalición Sumar han consolidado un acuerdo este 29 de septiembre para avanzar en la aprobación del real decreto de vivienda en el Consejo de Ministros. Esta decisión se produce tras semanas de intensa presión social y ante la necesidad de ofrecer una respuesta legislativa a la crisis habitacional que afecta a diversos sectores de la población. La medida busca agilizar mecanismos de protección que, según los portavoces de ambas fuerzas políticas, permitirán atender las demandas urgentes registradas en los últimos meses.
La negociación se ha visto influenciada directamente por el impacto del reciente desahucio de Maricarmen, un caso que ha catalizado el descontento popular y ha servido como detonante para que el Gobierno acelere sus tiempos. Este episodio ha sido el punto de inflexión que ha obligado a las formaciones de la coalición a dejar de lado sus diferencias estratégicas para consensuar un texto que pueda ser presentado formalmente ante el Congreso de los Diputados.
Sin embargo, la propuesta no ha estado exenta de críticas por parte de organizaciones civiles. Representantes del Sindicato de Inquilinas han manifestado su rechazo a la estrategia de dividir el decreto en fragmentos, argumentando que esta táctica de fragmentación debilita la eficacia de las medidas y dispersa el impacto de las demandas sociales. Según el sindicato, la fragmentación legislativa es vista como una táctica de distracción frente a la magnitud del problema.
La situación en las calles refleja la tensión latente, con movilizaciones y acampadas en lugares emblemáticos como la Puerta del Sol, donde los manifestantes exigen medidas contundentes contra los desahucios. La sociedad civil advierte que el decreto, conocido popularmente como "decreto Maricarmen", será evaluado cuidadosamente por los colectivos afectados, quienes sostienen que la vivienda debe ser el eje central de cualquier política pública de bienestar social.
Por parte del Gobierno, se ha señalado que la prioridad es la seguridad jurídica y la capacidad de implementación de las nuevas normas en un contexto de alta volatilidad. Mientras el debate se traslada nuevamente a las instituciones, la atención se mantiene en la capacidad del Ejecutivo para convertir estas propuestas en una realidad que alivie la presión sobre las familias que enfrentan dificultades para acceder a una vivienda digna.


